

Nuestra historia
Historia
Nuestra historia comenzó en 2019 cuando nuestra fundadora, Gaby Zepeda, persiguió su gran sueño y transformó un espacio de su apartamento en su primer centro de belleza. Aunque la pandemia de 2020 la obligó a cerrar sus puertas, su determinación fue más fuerte. Se reinventó perfeccionando el arte de las uñas desde casa, y ese valiente esfuerzo floreció en febrero de 2021 para convertirse en el salón que hoy es The Beauty Room.
Hoy en día, hemos crecido gracias a la confianza de nuestros clientes. Ofrecemos una experiencia integral que incluye servicios capilares (cortes y color), manicura y pedicura (acrílico y gel), depilación, pestañas y laminado de cejas, utilizando exclusivamente marcas de prestigio mundial.
Creemos firmemente que cada persona es única. Por ello, nuestro equipo de expertos desarrolla consultas personalizadas para guiarte hacia el estilo que mejor resalte tu personalidad. Tu confianza es nuestro mayor motor, y nuestra inquebrantable pasión por las tendencias se refleja en cada trabajo que desarrollamos.
Lo que nos impulsa
Misión y visión
Nuestra misión es trascender la rutina de belleza, creando experiencias de alta moda e innovación con un servicio integral y altamente personalizado. Apoyados en un equipo experto, marcamos tendencia para superar cada expectativa, logrando que cada clienta proyecte al mundo su versión más segura, hermosa y radiante.


Nuestra fundadora
Gaby Zepeda
Tal vez ya me han visto en historias de Instagram, en fotos o en el salón. Para quienes no me conocen, mi nombre es Gaby. En 2019 trabajaba en el departamento de compras de una empresa de tecnología y siempre tuve el deseo de emprender. Después de muchos préstamos, inversiones y, sobre todo, mucho miedo, nos aventuramos a darle vida a The Beauty Room.
Los planes de Dios eran distintos a los míos: llegó la pandemia y, como muchos emprendedores, tuve que cerrar. Aprendí Nail Art desde casa y eso reinventó el negocio. Hoy The Beauty Room es lo que es gracias a ustedes y al equipo que me acompaña, y me sigue dando la misma emoción que el primer día.
